Diarios daneses

Lo que no se escribe en otra parte, escrito acá sin demasiado criterio

Secreto

La cosa es que no te lo voy a decir nunca. Porque no me sale o porque no sé cómo decirtelo. Ya sabés, yo no soy buena diciendo las cosas. Y cuando te veo ahí, me hace mfprsh algo adentro y todo lo que quisiera decir se transforma en una serie de frases cotidianas. No te engaño, yo sé. Decís: ¿Seguro que es todo lo que me querés decir? y contesto que sí, que por qué, qué querés que diga. Me decís que no sabés, que algo, que me contás que te sentís solo y que nadie te quiere y que estás harto de rebotar y rebotar de una persona a otra y que cuándo se va a terminar esto y la vida va a ir para adelante. Yo digo una pavada optimista como las que te digo siempre cuando estás con eso de que la vida está en pausa, una cosa del estilo: siempre vamos palante, porque es para el único lugar que se puede ir. Y pienso mientras te escucho que no tenés que lamentarte por esto. Que no es un problema tuyo que la gente se pierda de conocerte pero, puta!, como te lo digo. Entonces intento darte una estrategia. Te propongo que te hagas francotirador y dispares contra todo, que alguna bala va a dar en el centro del objetivo, que bajes las expectativas, que no esperes tanto de las cosas, que la gente es así, que no se puede vivir esperando tanto de los demás.

Después hacemos un rato de silencio. Me decís: Y vos? Y yo te digo que estoy bien, que esta gripe me tiene podrida, que tengo tanto para estudiar, que no quiero ir a trabajar y me gustaría estar de vacaciones, que hay días que todo me tiene podrida pero ya ni me quejo. Y me volvés a preguntar: y vos?

Y a mi me da una cosa contestarte, mirá. Porque ya tenés lo tuyo y lo mío no te va a ayudar, pero las cosas van bien y siempre encuentro una zanahoria para ponerme a un metro y medio y seguir dandole palante, siempre palante porque para atrás no se puede ir. Entonces te digo que estoy bien, con muchas cosas. Que ando cansada y que la mayoría del tiempo me cuesta dormir, un poco, nada más. Y que esta semana, no, pero que la semana que viene nos alquilamos unas pelis y compramos un chocolate así de grande y nos quedamos en casa. Después te mando un beso y te digo que hablamos, de un momento a otro, como siempre.

Cuando corto pienso que la gente no sabe lo que se pierde, che. Y que yo no te lo puedo decir. A lo mejor, por eso te lo escribo acá, para que te enteres.

Mayo 20, 2007 - Publicado por vontrier | General | | Aún no hay comentarios

Aún no hay comentarios.

Deja un comentario