Oportunidad
Hoy es un día de esos en los que me gustaría que todo el mundo me dejara en paz. Y digo paz en el sentido más estricto. Que no me pregunten cómo estoy, ni que me pasa, ni dónde andaba. Que no me pregunten nada. Que me dejen tranquila masticar mi día horrible, mi semana frustrante, mi mes agotador, mi último año nefasto, mi década infame, sin tener que dar explicaciones, sin tener que excusarme por sentirme de tal o cual manera. Y que no me consuelen. No necesito consuelos. No necesito acordarme que hay niños muriendo de hambre o enfermos en un hospital, que hay gente que no tiene a nadie, que cada día hay más gente durmiendo en la calle. No me consuela estar mejor que los que están peor.
Que no me digan que me valgo por mi, que no necesito nada de nadie, que mis necesidades básicas están satisfechas. Que no me propongan salir, entretenerme, despejarme o distraerme. Que no quieran que esté como si no pasara nada porque lo que pasa, pasará, en algún momento como todo.
Y sobre todo, que nadie se anime a decir: tenés un buen sueldo y es sólo un trabajo. Vas, hacés lo tuyo y te vas. Eso no entusiasma a nadie. Y además, es mentira. Siempre hay un extra no reconocido.
Que no me toquen ni me palmeen la espalda, que no intenten explicarme que hay otras cosas, que tengo mal puesto el foco. Que nadie me lo diga.
Quiero una sola cosa. Quiero una puta y única oportunidad para demostrar que lo mejor que sé hacer, vale la pena. Y conseguir esa puta y única oportunidad sin tener que mendigarlo, sin pedirlo por favor, cómo si estuviera pidiendo limosna; sin pasar un día más sentada frente a un escritorio, rodeada de números que cada día son más indescifrables, con millones de obligaciones y poquísimos derechos (y el bien pensante levantador de ánimo dice: todos los trabajos son así, pero a mí qué me importa cómo son todos los trabajos)
Busco una sola y única oportunidad. No quiero ganar el loto. No quiero casarme con un multimillonario. Quiero poner mi cabeza al servicio de lo que mejor sé hacer.
La reputa madre, no parece algo tan terriblemente complicado.
Con quién hay que acostarse para conseguir una sola, puta y única oportunidad?
Hay que acostarse con alguien? Hay que pertenecer al grupito de chicas con anteojos raros y sin maquillaje? Los anteojos ya los tengo, estimados. Presten atención. No me la hagan tan díficil. No tengo la eternidad y un día para seguir intentando.

Siga intentando muchacha. Sus lectores, agradecidos.